Entorno BANI

Inflación/Entorno B.A.N.I. | El Nuevo Reto

By Jose Manuel Escobar Gerente LQA Thinking Organic.

Con una inflación por encima del 10% y el aumento de precios de la energía y materias primas, la incertidumbre en el sector agro se agudiza más que nunca.

La inflación también llamada el “impuesto de los pobres”, porque la subida de precios afecta a todo y a todos por igual. Los servicios, los productos de consumo que adquirimos, la electricidad, etc, produce un efecto dominó; si sube el combustible y las materias primas sube la cesta de la compra, ya que es más caro producir y enviarlos al destino.

El campo y las granjas seguirán produciendo porque, al fin y al cabo, comer no es una cosa de la que te puedas privar, al menos por tiempo indefinido.

Otra cuestión no menos importante es que a las empresas del sector con altos costes, por elevado nivel de endeudamiento o procesos de producción poco optimizados, cuando repercutan ese “aumento de costes” a su producto y/o servicio, dejarán de ser competitivas y estarán abocadas al precipicio.

 

 

¿Qué es el «Entorno B.A.N.I.»?

Entramos pues, en lo que el consultor y antropólogo Jamais Cascio, llama “Entornos B.A.N.I.”. Básicamente es una estructura para definir y por consiguiente dar respuestas a situaciones en un contexto de incertidumbre, imprevisible e incontrolable como el actual.

B.A.N.I. es el acrónimo de los términos en inglés de:

  • Brittle (frágil o quebradizo): en términos empresariales sería equivalente a fracasar.
  • Anxious (Ansioso): La incertidumbre produce ansiedad, los entornos B.A.N.I. generan incertidumbre. Si minimizamos la toma de decisiones, minimizamos los errores, pero también una pérdida de oportunidades.
  • Non-Linear (No Lineal): No tiene porque haber una relación directa, “causa/efecto”. La ambigüedad, lo imprevisible (pandemias, guerras,…) nos depara situaciones impredecibles en nuestro sector.
  • Incomprehensible (Incomprensible): En un mundo cada vez más global y complejo. Tendemos a crearnos respuestas demasiado simples y por tanto tomar decisiones incorrectas.

 

El profesor de la Harvard Bussines School (Michael Porter) decía que el 75% de las empresas carecen de estrategia y se limitan a copiar a sus competidores (yo diría que ese porcentaje en el sector agro es superior al 95%), si todos perseguimos lo mismo del mismo modo, terminamos pareciéndonos todos cada vez más y entonces el cliente elegirá al más barato, el cual estará siempre en otras latitudes.

 

 

Las nuevas necesidades y expectativas de nuestros clientes

El objetivo debe ser crear “valor”, trabajar para ser los mejores, singulares e innovadores, adelantarnos y dar respuesta a futuras contingencias, trabajar para conocer las nuevas necesidades y expectativas de nuestros clientes y poderlas suministrar mejor que el resto.

Debemos instaurar la “creatividad” como un medio, no como un fin. La creatividad nos incumbe a todos, cuando hablo de creatividad, no me refiero a descubrir el combustible del futuro, sino a disponer de equipos humanos que encuentran soluciones a las múltiples contingencias que surgen en el día a día.

Ser eruditos es fantástico pero las empresas y la cadena de suministro necesitan personas resolutivas, comprometidas y pragmáticas que solucionen problemas, esa es la “actitud creativa” que demandan los clientes.

Ser resilientes con ética y trabajo de calidad.

El antídoto para un entorno B.A.N.I. es la revisión continua a corto plazo y medio plazo ya que los retos y las situaciones son cambiantes, debemos tomar decisiones rápidas, ser adaptables, flexibles, agiles, poseer una visión global e información veraz de nuestro sector en tiempo real y en todo momento, sistematizar procesos, disponer de herramientas y modelos “soft skill”.

«Sobrevivirán y crecerán los más resilientes, no los más grandes»,

Se volverá a ponderar el trabajo bien hecho, la ética y la honestidad como “valor corporativo”.

Jack Welch decía que los 3 índices absolutos para medir un negocio son:

  • Satisfacción del cliente, ya que si está satisfecho incrementas tus ventas.
  • Satisfacción del empleado, que provee a la empresa de productividad, calidad, creatividad y orgullo corporativo.
  • Control de la liquidez, el “cash Flow” que es el signo vital de la empresa, la sangre que necesita el corazón.

Aunque el objetivo número uno de la empresa debe ser el «cliente» a través del emprendimiento corporativo para satisfacer sus demandas, uno de los pilares empresariales debe ser el «equilibrio» o la sincronización entre la capacidad de la empresa y las oportunidades de esta, si caemos en la trampa de la impaciencia y las prisas podemos echar por tierra todo el trabajo por falta de liquidez.

Créanme cuando les digo que no es baladí este tema. La paciencia, una virtud de la qué algunos carecemos y como siempre me repite mi buen amigo, Manolo Buendía:

«Todas las fincas/empresas son manifiestamente mejorables hasta la total ruina de su propietario».

Está claro que después de la lluvia emergerán las setas, si por algo se ha caracterizado la agricultura de nuestro arco mediterráneo y en particular la agricultura almeriense, es por su elevado grado de adaptabilidad y superación. Afrontemos la situación como un reto que debemos asumir y una oportunidad de mejora que nos hará mas fuertes, solo así seguiremos siendo la despensa de Europa.

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